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Marcela Pardo

Coordinadora de Proyectos

Sensible, inquieta y con una risa contagiosa que puede salvar a un mal comediante de un silencio absoluto. Pero también es una mujer que puede llorar cada vez que repite su película favorita: Billy Elliot. Es igualmente sensible ante la injusticia y se empeña por defender sus ideas. Apoya las causas ambientales e intenta ser vegetariana aunque aún no lo ha logrado. Sin embargo, sus compañeros siguen preguntándose cómo no se aburre de tanta ensalada… Sueña con un mundo más equitativo y con menos crueldad e insensatez, pero por el momento, espera seguir haciendo parte de una entidad que aporte de manera significativa a la solución de diversos problemas por medio de la educación. Si no estuviera trabajando por esta causa, le gustaría estar trabajando por la conservación de los recursos naturales y las especies en vía de extinción.

Es licenciada en educación, roquera de corazón y con una gran vocación por las causas sociales. Pasó una temporada en un lugar muy frío de Estados Unidos, en donde estuvo rodeada de un gran bosque y muchos perros de trineo; trabajó como voluntaria en un instituto de alfabetización para inmigrantes, y se presentó en la ciudad natal de Bob Dylan, como parte de un coro muy especial que sólo cantaba canciones dedicadas a la paz.

También le encanta la cocina saludable y está convencida de que el hambre en el mundo y el desperdicio de comida podrían tener una misma solución. Uno de sus personajes favoritos es Jamie Oliver, y aunque no pertenece a ninguna red social virtual, presume en su apartamento una foto que se tomó con Jane Goodall. Comparte su vida y sus sueños con el amor de su vida en Bogotá.